WASHINGTON .— Con la guerra contra los cárteles como telón de fondo, Estados Unidos hizo público su informe sobre derechos humanos de 2010, en el que asegura que el Ejército mexicano se sigue resistiendo a una política de rendición de cuentas por un sinnúmero de denuncias relacionadas con asesinatos, maltrato, detenciones arbitrarias y desapariciones forzosas.
El reporte hace eco de las preocupaciones de diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos por el abuso de la figura del arraigo, que ha abonado al terreno de la práctica de la tortura en el país; por la corrupción y la falta de transparencia en el aparato judicial, y por la vulneración al principio de debido proceso.
A pesar de que en el informe se mencionan los esfuerzos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) por inculcar en sus efectivos la cultura de los derechos humanos, y por aceptar las quejas de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) o las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), los resultados, se afirma, son todavía muy limitados.
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