Algunas de las medicinas que se venden en las farmacias o las tiendas del campo
son muy buenas. Pero muchas no sirven. Según la Organización Mundial de la
Salud, de las 60.000 medicinas que se venden en la mayoría de los países, sólo
alrededor de 200 son necesarias.
Además, la gente a veces usa mal las mejores medicinas, de modo que hacen
más daño que provecho. Para que las medicinas ayuden, hay que usarlas
correctamente.
Muchas personas, incluyendo la mayoría de los médicos y trabajadores de la
salud, recetan muchas más medicinas de las que se necesitan. Así causan muchas
enfermedades innecesarias y a veces hasta la muerte.
No hay medicina que no lleve peligro.
Algunas medicinas son mucho más peligrosas que otras. Por desgracia, a veces
la gente usa medicinas muy peligrosas para dolencias leves. (Una vez, vimos morir
a un bebé porque su mamá le dio una medicina peligrosa, cloranfenicol, para
curarle el catarro). Nunca use una medicina peligrosa para una enfermedad leve.
Guía para el uso de medicinas:
1. Use una medicina solamente cuando sea necesaria.
2. Conozca bien el uso correcto y los riesgos de cada medicina que use (vea las
PÁGINAS VERDES).
3. Siempre use la medicina en la dosis (cantidad) correcta.
4. Si la medicina no ayuda o causa algún problema, deje de usarla.
5. Si tiene dudas, pídale consejos a un trabajador de la salud.
Nota: Algunos trabajadores de la salud y muchos doctores recetan medicinas
cuando no son necesarias. Muchas veces ellos creen que la gente las quiere y que
no se contentarán sin ellas. Dígale a su doctor o trabajador de la salud que usted
sólo quiere medicinas si de veras son necesarias. Así usted podrá ahorrar dinero y
a la vez asegurar su salud.
Nunca use una medicina cuando no sea necesaria
o cuando no sepa para qué sirve.
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