¿Nopales? ¡Hasta en las tortillas!
Uno de los ingredientes tradicionales en la comida mexicana, desde la época prehispánica, es el nopal. Poco conocido y apreciado por algunos, los nopales han ido incorporándose con lentitud entre las opciones a la hora de degustar una buena comida -ahora los encontramos hasta en las tortillas-. Ello no es raro si se considera la cantidad de beneficios que se obtienen de esta cactácea: provee grandes cantidades de fibra, proteínas, minerales, disminuye el colesterol, fortalece el sistema inmune y, sí, faltaba más, contiene muy pocas calorías.
Considerada por el Consejo Mexicano de Nopal y Tuna, A.C. (CoMeNTuna) como la planta frutal más importante de las zonas áridas y semiáridas de México, el nopal es una de las alternativas en 18 estados de la república para la producción de tuna y en tantos otros más para la de nopal verdura. Además, se puede aprovechar como forraje, para la producción de biomasa, y conservación de suelo y agua.
Mucho más socorridos por grandes y pequeños son los frutos del nopal: la tuna y el xonoconostle -el primo agrio de la tuna-, que con su colorido y profundo sabor atraen miradas y bocas. Pocas son las plantas en el mundo que se ofrecen enteras para aprovechamiento: desde la raíz hasta el fruto, el nopal es un hallazgo prehispánico que vuelve a popularizarse en nuestros días.
Y no es sorpresa, las posibilidades combinatorias en la comida mexicana, para el nopal, son infinitas: jugos, postres, platos fuertes, ensaladas, panes y tortillas, todo acepta una buena ración de nopales, pintándolo todo de verde, en contraste con las regiones donde crece. Date el gusto de integrarlo en tus comidas, es cuestión de darse una vuelta por internet, cientos de recetas te saldrán al paso.
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